17 octubre 2008

América Latina y el Crimen Organizado

Como si se tratara de una película donde los extraterrestres intentan tomarse la tierra por asalto, la delincuencia tecnificada de la era global intenta hacer lo propio, minando la institucionalidad continental, desafiando a la democracia, donde los máximos exponentes son México y Colombia. En Chile, sin embargo, también tenemos lo nuestro.

 

Por Jorge Molina Sanhueza

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 Un análisis pormenorizado del fenómeno del crimen organizado en América Latina y el Caribe es el que entrega el reciente libro editado por la Flacso (2008), de los editores Luis Francisco Solís y Francisco Rojas Aravena.

A través de 12 notables ensayos, distintos autores, algunos de ellos chilenos, profundizan sobre la nueva plaga de la globalización que poco a poco está “desafiando el desarrollo” de las democracias del continente, donde los mayores exponentes son México, Colombia, Brasil, Guatemala y el Salvador, por nombrar algunos.

 En 379 páginas con datos actuales, estadísticas y cuadros analíticos y comparativos, se desglosan los distintas tipologías que adopta la delincuencia organizada -tráfico de drogas, lavado de activos, armas, personas, piratería y sustancias peligrosas, secuestros entre otros- esa que poco a poco está afectando al Estado de Derecho e impidiendo el imperio de la ley, señalan los editores.

Recientemente se realizó la primera reunión de los ministerio de seguridad en México, donde uno de los temas centrales fueron cómo los países están adoptando políticas en este sentido, donde el alcance tiene una línea clara contra las mafias. Los nombres que adoptan cada una de ellas en el mundo son variados, la Organizatja en Rusia, carteles en Colombia, las maras en Guatemala y México y el sur de Estados Unidos, sumados a la camorra italiana, entre otras.

De ahí la importancia de un texto como éste, ideal para especialistas, investigadores, fiscales, policías y periodistas que gusten de adentrarse en este fenómeno criminal que a diario se ve en las noticias expuestas por diarios, radio, televisión e internet a nivel global.

Basta suscribirse a Google News poniendo algunos patrones de búsqueda para que diariamente lleguen cientos de correos con las nuevas tipologías del blanqueo de capitales (desde el “pitufeo”, hasta las grandes operaciones a través de empresas ficticias), el aumento sideral de muertos en México, las ramas de la mafia rusa en España, sólo por nombras algunos casos recientes.

Percepciones

La denominación de crimen organizado da para todo. Hay distintas percepciones, acepciones e interpretaciones, pero ya para nadie pasa por delante de sus narices sin que sienta que su seguridad personal puede llegar a estar en juego, ni para las autoridades como un problema que debe enfrentarse desde los aparatos represivos del Estado.

La tecnificación, sofisticación y vínculos internacionales de las bandas de tráfico, por ejemplo, o los traficantes de armas y personas, son sólo algunos de los “mafiosos” que aplican el sicariato como fórmula de resolución de conflictos, hacen que la definición dada por el FBI -que algo sabe de esta materia- sea quizás la más acertada: “Conjunto de individuos  o grupos que se asocian de manera estructurada y disciplinada con el fin de obtener ganancias o beneficios monetarios y comerciales  por medios ilícitos”.

Pero este tipo de agrupaciones criminales no logran crecer cuando las instituciones de un país son fuertes y hay confianza de la ciudadanía en ellas, porque cada rendija que el crimen organizado encuentra le permite colarse hacia el sustrato mismo del Estado, que se ve enfrentado -según Bruce Michael Bagley, uno de los autores- a la disminución de las distancias, ya sea por las “redes conectoras” tecnológicas y comerciales, por ejemplo, donde los paraísos fiscales son de gran ayuda.

Anthony Maignot, en su artículo referido al blanqueo de capitales y la banca off shore, como se le conoce en los círculos financieros, es revelador.

Basta sólo imaginar que en un grupo de islas aparentemente insignificantes del Caribe, con playas paradisíacas y carísimos souvenirs hay más de 400 bancos, y más de 60 mil “except companies”. Los servicios dan para todo. Quizás uno de los más interesantes resquicios son las vintage companies. Este tipo de firmas, por ejemplo, aplican la fórmula de la ciudadanía económica para blanquear.

Si se toma desde el punto del derecho penal estricto, las vintage companies permiten esconder el “principio de ejecución del delito”, permitiendo a los lavadores no sólo esconder el origen, sino también la data de la obtención de los fondos ilícitos.

Interesante también resulta el artículo de Carlos Flores y Samuel González, ambos mexicanos, expertos en crimen organizado, que analizan este fenómeno y su irrupción en las democracias mundiales, realizando cuadros comparativos, en torno a las distintas fórmulas que adoptan los Estados para combatirlas.

Dentro de su análisis está el vínculo entre las mafias y sus relaciones con la política, donde conforman cuatro columnas con los distintos tipos de estado y gobierno existentes que van desde el totalitarismo (Estado-Fuerte-Régimen Autoritario), que a su vez se relaciona con las organizaciones criminales endógenas de forma monopólica-descendente-limitado. Esto se traduce, por ejemplo, en que el crimen organizado está controlado, ya que los funcionarios públicos han integrado la noción del servicio a la nación.

Para el caso de la democracia liberal, cuyo vínculo con estos criminales es fragmentado-multidireccional-limitado, es decir, si bien el Estado monopoliza la coerción hay variables y fluctuaciones en la relación con el crimen organizado y autoridades, como también existen muchos sujetos a corromper, “aunque no todos son corruptibles”, indican estos académicos.

En Chile también hemos tenido los nuestro desde el 90 en adelante que van desde la desarticulación de la mafia del Cabro Carrera, hasta bandas de traficantes de coca del sector sur de Santiago que aunque menos tecnificadas como sus colegas extranjeros, habían comenzado una soterrada infiltración en el aparato estatal y policial, la que fue atacada duramente por las autoridades.

Y claro, el caso de las cuentas de Pinochet en el banco Riggs y otras entidades de EE.UU y Europa, son un manual para saber cómo se triangulan los dineros a través de los paraísos fiscales, pero también como ha logrado Chile destapar una verdad judicial sobre estos hechos, eso sí, gracias a la ayuda de senadores del país del norte.

Por eso se agradece la publicación de un texto como este, que entrega herramientas ilimitadas de análisis por los cruces que pueden hacerse entre artículo y artículo, convirtiéndolo en una fuente de consulta invaluable, incluso para los primerizos en estas materias.

Este artículo también está disponible en www.lavadodeactivos.cl

1 comentario:

alberto contreras dijo...

El Crimen organizado, llegó y para quedarse , tienen sus bases en los denominados bolsones de pobreza, pero sus residencias alejados de ello. Efectivamente el primer caso conocido es el del llamado " Cabro Carrera " quién armó su riqueza delinquiendo principalmente en europa y lavando lo robado en el país, creando una diversidad de empresas , también están las bandas del Care jarro y Los Cavieres, aparentaban pobreza para ocultar riqueza , tenían un fuerte apoyo legal para transparentar lo ilegal , por suerte en el país hay transparencia policial y en un trabajo multidisciplinario han sido desbaratadas. La PDI se ha preocupado de ello y su Brigada investigadora de lavado de activos, mucho ha hecho , por otra parte contar con Detectives Ingenieros, auditores, abogados, químicos, etc , permita reforzar cada área investigativa y por cierto el lavado de activos es uno de ellos y en ésta época importantísimo . Ahora los Detectives no son adivinos y tampoco tienen una bola de cristal por cada indagación, necesariamente requieren de la solidaridad ciudadana, que es la parte desconocida de la seguridad ciudadana, la que en términos simples significa ayudar a vivir en paz , claro ejemplo es el aporte ciudadano a la investigación del homicidio ocurrido en calle Seminario, el desbaratamiento de una banda que robaba estaciones de servicios y sus anexos , es decir , hacer una aportación , no una participación directa , ya que ello es tarea exclusiva de Detectives , Carabineros y también de fiscales. Si la solidaridad ciudadana funciona, por lógica habrá mayor seguridad ciudadana y por lo mismo se desarticularán más bandas de crimen organizado y todas sus ramificaciones, ya que sabido es , que drogas están vinculadas con armas y éstas últimas utilizadas en delitos violentos, es decir, ya no son fenomenos aislados, se van complementando entre si y el resultante de ello , es la clara percepción de inseguridad.